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El poder saludable de los imanes


Entre las muchas inquietudes del hombre primitivo desde el principio de los tiempos, ha estado obsesionado por descubrir las fuerzas ignotas y misteriosas que causaban las enfermedades que les aquejaban de cuando en cuando. Los más avezados probaban toda clase de sustancias que siendo inocuas, les prometiesen tener la más ligera propiedad terapéutica. Por este método llegaron al conocimiento de las hierbas naturales, arbustos, árboles, animales y minerales, cuyas propiedades medicinales y curativas fueron descritas tan minuciosamente que, incluso hoy, se siguen considerando válidas. Tal como Charaka dijo en el sensacional tratado Charaka Samhita: “No hay nada el mundo que no tenga una utilidad terapéutica”.

Sobre el año 4000 antes de advenimiento del Redentor el Yagur-Veda (Ciencia de la Vida) incluye diversos pasajes en los Kands 1 al 4, donde se detalla el empleo de imanes (Ashman, en sánscrito) para hemorragias en mujeres, esterilidad, etc. El primer testimonio del descubrimiento del imán se encuentra hacia el año 600 antes de la venida de Jesucristo en la leyenda protagonizada por el pastor Magnes. En el 500 a.d. Cristo, el célebre médico chino J.C. Bianque, propone una aplicación real de los imanes y 300 años después aparece la primera recopilación de indicaciones terapéuticas (Sheng Nong, Materia Médica). En la antigua Grecia, Aristóteles fue la primera persona que habló de las propiedades terapéuticas de un imán natural. En tiempos posteriores y en distintas culturas, pueblos y civilizaciones, se encuentran los imanes como procedimiento terapéutico en forma de collares pectorales, pulseras, etc.

Hoy en día los trabajos de investigación sobre los beneficios de los imanes se han intensificado y han dado como resultado un espectacular desarrollo y aplicación en la medicina que ha servido para evidenciar que los imanes son positivos para la solución de numerosas sintomatologías como para controlar el dolor e incluso algunas enfermedades. Hace unos años se presentaron más de un centenar de trabajos de investigación científica en el Primer Congreso Internacional sobre los Efectos Biológicos y Aplicaciones Terapéuticas de Campos Electromagnéticos, celebrado en Venecia (Italia), donde se dejó probada constancia sobre su efectividad.


Campo magnético

El espacio en que un imán hace sentir su influencia se denomina campo magnético y fue estudiado por Faraday espolvoreando limaduras de hierro sobre un papel colocado encima de un imán.

La exposición al campo magnético de la tierra desempeña un papel esencial en nuestra salud, un hecho demostrado claramente cuando los primeros astronautas volvieron enfermos a la tierra con pérdidas de densidad ósea. Su enfermedad pronto fue atribuida a una carencia del magnetismo en el espacio exterior y el problema fue resuelto posteriormente cuando la NASA colocó imanes permanentes en sus trajes y naves espaciales.

Según estudios realizados en EE.UU. y Rusia, la exposición a los campos magnéticos terrestres produce transtornos neurológicos y ciertas radiaciones electromagnéticas pueden interferir en los impulsos nerviosos.
Los resultados de estos trabajos de investigación demuestran que el metabolismo y el potencial de hidrógeno de los seres vivos son afectados por los campos magnéticos.

El campo magnético de la Tierra que está afectando permanentemente a todos los humanos, se modifica localmente con frecuencia, debido a las explosiones solares, el movimiento de la Luna y las tormentas eléctricas. 
 
Todo esto tiende a modificar el comportamiento del cuerpo humano, el cuál gracias a su función homeostática o de autocontrol reacciona para restablecer y conservar el estado de balance dinámico entre la mente, masa anatómica, composición, metabolismo, funciones y energía, pero cuando se rebasan ciertos límites, la homeostasis no es capaz de restablecer el equilibrio y entonces, se presenta la enfermedad.

Otro hecho comprobado es que el campo magnético provoca un retraso en el crecimiento celular. Un ejemplo de ello: las camas donde dormimos tienen que tener el cabezal orientado hacia el norte y los pies de la cama hacia el sur, así estaremos en la línea con el campo magnético terrestre y con ello evitaremos enfermedades de tipo nervioso.

Pero para entender cómo los imanes funcionan para mejorar nuestra salud y entre otro muchos beneficios aprender cómo actúa para aliviar el dolor, puede ayudar al contemplar cómo los mecanismos del dolor actúan en el cuerpo. El dolor se transmite a lo largo de las células del nervio como señal eléctrica. Mientras que está quieto, el nervio tiene una carga pequeña alrededor - de 70 milivoltios. Una señal del dolor despolariza una célula. Los imanes aparecen levantar la despolarización, en efecto, bloqueando el dolor. Además, la capacidad del nervio de enviar la señal de dolor es retardada por el campo magnético de los imanes. Estos fenómenos magnéticos basados en imanes pueden ayudar a calmar los dolores en todo el cuerpo.

 

Efectos de los imanes en el organismo

La acción de los campos magnéticos de los imanes también afectan de una manera positiva a la circulación de la sangre, que contiene hemoglobina y hierro (la sangre es de color rojo debido al hierro) al atraer y repeler las partículas de hierro cargadas en la sangre, creando movimiento y calor. Sin el hierro no hay energía, y sin energía se detienen el latido del corazón y la respiración, por lo que el hierro es esencial para la vida.


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